Todo el mundo debería hacer lo que verdaderamente le gusta. Y no dejarlo nunca. Sentir la libertad que proporciona. Libertad de ser quien realmente eres. Una y otra, y otra vez. Sin necesidad de fijarse un objetivo que te presione en exceso. Simplemente dejarte llevar por el instinto y hacerlo. Todo el mundo debería poder dejar surgir lo que lleva dentro. No se reduce a hacer lo que te gusta porque quieres, sino porque lo necesitas. Porque las veinticuatro horas del día tu ser te lo pide a gritos. Y, de verdad, esa voz no hay quien la calle. Ni ese impulso quien lo pare. Todo el mundo debería ser capaz de mirar en su interior y saber reconocerlo. Y no tenerle miedo. Decía Francis Bacon , "La creación es como el amor, no puedes hacer nada contra ella." Ojalá todo el mundo pudiese verlo.
miércoles, 20 de mayo de 2015
Necesidad.
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