jueves, 16 de julio de 2015

No tengo tiempo.

No tengo tiempo para quedarme quieta. En el mismo sitio. Siempre.
No tengo tiempo para no hacer nada. Para aburrirme. Para dejarlo para otro momento.
No tengo tiempo para negarme a mí misma. Para mirarme al espejo y despreciar mi cuerpo. Para sentirme mal por no ser perfecta.

Para ser excesivamente realista y dejar de soñar.
Para olvidar todo lo que me ha hecho feliz aunque su ausencia ahora duela un poco.
Tampoco me dan los minutos para dejar de hacer lo que me gusta y enamorarme una y otra vez de ello.
O para rechazar la posibilidad, por diminuta que sea.

No me da tiempo a irme sin avisarte.
A enfadarme, porque todo podría ser de otra manera.
No tengo tiempo para no decir lo que pienso. Para no demostrar lo que siento.
Para sentirme vencida y desfallecer. A estas alturas...

No me dan las horas para dejar de aprender.
Ni para entristecerme por las "últimas veces que".
Pero para lo demás. Para todo lo bueno.
Para todo lo bonito. Para eso tengo todo el oro del mundo.




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