Si no te atreves a cogerlo con los dientes
porque el miedo te tiene atadas las muñecas.
Si es evitable el impulso de agarrarlo
por la parte que más quema
sin temor a que la piel se te derrita.
Si te falta valor para mirarlo a los ojos
y recordarle que estás vivo,
que presentarás batalla.
Si no se te acumula en la garganta,
o se te enreda entre los dedos
ni te hace cosquillas en los pulmones
porque parece estar presente
en todo lo que inhalas.
Si no
¿oyes?
Si no
Está bien
que abandones
y te vayas.
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