Estoy segura de que no soy la única que más de una vez se ha imaginado recogiendo un premio y dedicando el más maravilloso discurso de agradecimiento. Sin moverme de mi cuarto yo he pasado por los Oscar, los Goya, los Grammy y y hasta los Globos de Oro. He imaginado mil veces a quién recordaría en ese momento de victoria, siendo el vestido lo de menos. Pero ahora mismo me doy cuenta de que no necesito ganar un premio para dar las gracias a aquellos que han hecho que hoy esté aquí, sentada en mi cama siendo quien soy. Así que he decidido que quizá este rincón de la nube es el sitio adecuado para mi discurso de agradecimiento, compartiendolo así con mis millones de fans.
Gracias a Ma. Luz, José María y Carmina por enseñarme a sumar, restar, multiplicar y dividir, a conjugar los verbos y que los jugos gástricos son "unos ácidos muy poderosos".
Gracias a Ma Ángeles por enseñarme a querer y sentir la música.
A David Caballero por regalarme su Waterpolo, por gritarme en el momento justo y por recompensar mi esfuerzo.
Al waterpolo en sí, por darme tantos momentos. Por el griterío, el dolor, las lágrimas, las sonrisas. Por darme motivos para sentirme orgullosa.
A Cyn, por llamarme "soberbia" cuando fue necesario y por jerarquizar en el momento adecuado.
A Daniela. Por ser mi hermana desde hace más de 20 años. Por mirarme y verme. Por reírse de mis chistes malos cuando nadie más los pillaba. Por "los condimentos". Por la Botica de la Abuela. Por "Isa" "¿Qué?" "¿Te puedo dar la espalda?".
A mis "Mitocondrias" por aquella noche sorpresa. Por los seis años de instituto. Por " Mi limón mi limonero".
A 4° B. Por "No se lo des!! No se lo des!!" "..." "BOOM!". Por el amigo invisible. Por "Miiiiiiiira, rebota en el techo y hace bolitas!!" Por quitarme los prejuicios hacia Barbara y Natalia. Bonitas.
A 1° de bachillerato, por los ataques de risa que acaban con una visita a jefatura de estudios. Por los amores imposibles, los Ferrari de juguete y las piruletas con forma de corazón. Por Italia.
A 2° de bachillerato. Por la histeria colectiva en los exámenes de Mates, por la ley de Maxwell de la mano derecha, por el ADN y los guisantes de Mendel. Por enseñarme el que no era mi camino.
A Elena Cerro. Por su fuerza. Siempre. Por ser de mi planeta. Por los chacras. Por el kunda línea waking o comocojonesseescriba. Por "Estoy segura de que quepo en esa tuba". Por "Imagüaque! Imagüaqueño!!". Y por todo lo que no sé ni como escribir.
A Dani Cañadas. Por las tardes de cine y por todo lo demás.
A la danza. Por hacer girar mi mundo.
A los Bodegas, por toda la alegría que me dan cuando no me hago "un Isa".
A Almudena de Grado, por inspirarme con sus textos.
A Barbara Delgado. Por "Osezno, taza o tanque?". Por llamarme "osezno". Porque sí.
A Ana, Lucas, Cachorro y Chapatorra por lo pesados. Por elegir Aranjuez y no Ciu. Por el Eroski. Por el chino, la china y su bebé. Por la esquina de la muerte. Por "Isabel, que te calles". Por los "ataules," los "comentalistas" y la blurst cola. Por resumir pelis de 3 horas en 5 minutos. Por matarme de risa.
A tí, por si estás leyendo esto como buen "stalker" y has llegado hasta aquí. Porque crees en fantasmas. Porque me has descolocado, pero sé que estás lleno de flores aunque no parezcas darte cuenta. Porque las criaturas como tú (sí, tú) no se encuentran en todas partes. Porque mejor me callo y ya te digo el resto cuando tengas el valor de preguntármelo.
A mi Aquelarre. Porque somos tres brujas pirujas.
A Jerónimo. Por recordarme quién soy cuando me ve perdida.
A mis padres y mi familia por descontado.