sábado, 18 de abril de 2015

"I'll beat on the beast in you."

Todos tenemos una canción predilecta que grita lo que nosotros no nos atrevemos a decir en voz alta. Escuchamos las estrofas una y otra vez. Las berreamos a pleno pulmón en la intimidad de nuestro cuarto cuando nadie nos mira, como si así fuésemos a redimir la culpa por no saber afrontar lo que sentimos y decirlo en el momento, el lugar y a la persona adecuados. Lo repetimos como un mantra, creyendo que así llegará a los oídos de quien quisiéramos que lo escuchase. Lo garabateamos en libretas, lo silbamos por los pasillos... y al final, no decir lo que sentimos a menudo nos conduce a sentir lo que perdemos.

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