martes, 21 de abril de 2015

Días bucle.

Son extraños. Los días bucle. Empiezan con el cielo lleno de nubes. Y luego se despejan. Pero eso es porque las nubes se han metido en tu cabeza. No estás ni triste ni alegre. No estás. No ves bien. Porque las nubes no te dejan. Sabes que algo va a pasar más tarde o más temprano. Una explosión. Un movimiento que de pronto te dejará sin aliento. Pero no alcanzas a ver cuando.
Son días extraños. No pasa nada. Pero tus sentidos se mantienen a la expectativa. Porque lo saben. Saben que se mueve algo. Tu cabeza gira todo el rato en torno a esa idea. Los días bucle.
Van y vienen. No son dañinos. Pero tampoco te llevan a ningún lugar. Y te hacen sentir que el sitio en el que estás es muy extraño.
Si luchas contra ellos es peor. Porque las nubes se ennegrecen y se desata una tormenta. Y a nadie nos gusta que se nos moje el alma.
Los días bucle.

Fotografía: Dan Mountford.

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