miércoles, 2 de diciembre de 2015

Por mucho.

Tú te me quedas.
Por muchos que sean los meses, y los días, y las horas.
Por muchas que sean las no sonrisas, los no saludos, las no palabras.
Por mucho que sea otoño, y haga frío, y mis huesos no te quieran.

Aunque todo esté bien y en su sitio,
como antes de la nada que trajiste de la mano.

Aunque las hojas caigan, y caigan los días,
y con ellos tu ausencia.

Tú te me quedas.
Ahí, en la espalda,
donde no puedo verte
pero todavía me pesas.

Ahí, con tus ojos,
siempre pendientes,
con el alma tan ciega.





Nar

jueves, 5 de noviembre de 2015

Una naranja.

Si fueses una pera
Te seguiría queriendo,
Incluso aunque al final
Resultases ser una naranja.











Nar

domingo, 30 de agosto de 2015

Ilesos.

Siempre fueron niños buenos. Buenos y felices. Con sonrisas amplias y carcajadas limpias. Por eso tienen tanto miedo a las líneas rojas. Saben que una vez se traspasan, puede que se diluya el camino de vuelta.

Lo tuvieron, lo tienen todo y les ciega el temor a perderlo.

Siempre fueron niños buenos. Caminan, saltan, juegan cerca del límite, pero nunca han visto el fuego.






domingo, 16 de agosto de 2015

Cristal.

¿Recuerdas todo aquello que te dije?
Haz el esfuerzo. Traelo de vuelta.
Porque todo era verdad. Tan verdad como las paredes de mi cuarto.
Tan verdad como que la acera se moja cuando llueve.
¿Sabes? Todo era verdad. Y puede que aún lo siga siendo.
Y quiero, joder, quiero que lo escuches otra vez en tu cabeza.
Que lo saques de donde quiera que lo enterrases
Y que esta vez lo guardes en esa cajita de cristal para recuerdos intocables.
Donde guardamos todo lo que no va a volver.
Todo lo que sólo podemos conformarnos con mirar desde fuera.
Sin volver a acariciarlo.
Sin tocarlo.
Si quiera.


Nar.




"Nada me asusta más que pensar
Que quizá solo existieras en mi cabeza." -Elvira Sastre.

Dibujo: Egon Schiele

jueves, 13 de agosto de 2015

DIVA

Me preocupa la asiduidad con que últimamente escucho a la gente decir de algunas mujeres que son "divas". Yo entiendo como tal a alguien que se piensa por encima del resto por poseer ciertas características positivas. Y tengo que decir que no sólo hay divas, sino divos también.

Lo que aquí me escama es que todas las veces que oído a alguien llamárselo  (siempre a sus espaldas) a otra persona (siempre a una mujer), la susodicha no encajaba en absoluto con la descripción anterior. Cabe destacar también que todas las veces, el encargado de otorgar dicha calificación, era un hombre.

Y es que resulta que ahora una mujer segura de sí misma, que conoce sus virtudes, tanto intelectuales como físicas, y las potencia o hace gala de ellas en su beneficio y sin hacer daño a nadie, es una "diva". Una mujer que se sabe inteligente y lo demuestra; una mujer que se sabe bella y lo disfruta, es una "diva".

Es evidente que la utilización de este nombre a la hora de referirse a alguien, tiene connotaciones negativas. Eres una "diva", eres una creida, una soberbia,  una engreída.

Cada vez que oigo a alguien hacer referencia a una mujer como "diva", algo se me remueve por dentro, algo que me inquieta. Se me viene a la cabeza esa presión social (para algunos por lo visto imperceptible) que dictamina que una mujer tiene que ser extremadamente humilde. Que tiene que esperar a que alguien le diga que es guapa para empezar a confiar en su belleza.

Te dicen "diva" como reprochándote que destaques y que brilles por ti misma, sin necesidad de que venga nadie a decirte que puedes hacerlo. Te dicen "diva" porque parece ser que les molesta que seas consciente de tu fortaleza. Les choca, porque ésta sociedad les ha enseñado que una mujer tiene que ser débil, o al menos parecerlo para que así pueda venir alguien a salvarla.






miércoles, 29 de julio de 2015

Completamente.

A veces lo dividimos todo en lo que necesitamos y lo que queremos.

Y yo no te necesito en absoluto.







jueves, 16 de julio de 2015

No tengo tiempo.

No tengo tiempo para quedarme quieta. En el mismo sitio. Siempre.
No tengo tiempo para no hacer nada. Para aburrirme. Para dejarlo para otro momento.
No tengo tiempo para negarme a mí misma. Para mirarme al espejo y despreciar mi cuerpo. Para sentirme mal por no ser perfecta.

Para ser excesivamente realista y dejar de soñar.
Para olvidar todo lo que me ha hecho feliz aunque su ausencia ahora duela un poco.
Tampoco me dan los minutos para dejar de hacer lo que me gusta y enamorarme una y otra vez de ello.
O para rechazar la posibilidad, por diminuta que sea.

No me da tiempo a irme sin avisarte.
A enfadarme, porque todo podría ser de otra manera.
No tengo tiempo para no decir lo que pienso. Para no demostrar lo que siento.
Para sentirme vencida y desfallecer. A estas alturas...

No me dan las horas para dejar de aprender.
Ni para entristecerme por las "últimas veces que".
Pero para lo demás. Para todo lo bueno.
Para todo lo bonito. Para eso tengo todo el oro del mundo.




jueves, 2 de julio de 2015

...

Te descubriría todas mis imperfecciones,
que nunca han tenido miedo
de tu mirada entrecortada
ni de tu respiración directa.

Pero tú eso no lo sabes.
Tienes la cabeza tan llena de ruido que
no me oyes cuando te miro.

miércoles, 1 de julio de 2015

Si no te atreves

Si no te atreves a cogerlo con los dientes
porque el miedo te tiene atadas las muñecas.

Si es evitable el impulso de agarrarlo
por la parte que más quema
sin temor a que la piel se te derrita.

Si te falta valor para mirarlo a los ojos
y recordarle que estás vivo,
que presentarás batalla.

Si no se te acumula en la garganta,
o se te enreda entre los dedos
ni te hace cosquillas en los pulmones
porque parece estar presente
en todo lo que inhalas.

Si no
¿oyes?
Si no
Está bien
que abandones
y te vayas.

miércoles, 17 de junio de 2015

RADICAL

Radical.

(Del lat. radix, -īcis, raíz).

1. adj. Perteneciente o relativo a la raíz.
2. adj. Fundamental, de raíz.
3. adj. Partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático. U. t. c. s.
4. adj. Extremoso, tajante, intransigente.
5. adj. Bot. Dicho de cualquier parte de una planta: Que nace inmediatamente de la raíz. Hoja, tallo radical.
6. adj. Gram. Perteneciente o relativo a las raíces (‖ de las palabras).
7. adj. Gram. Se dice de cada uno de los fonemas que constituyen el radical de una palabra.
8. adj. Mat. Se dice del signo (√) con que se indica la operación de extraer raíces. U. t. c. s. m.
9. m. Gram. Conjunto de fonemas que comparten vocablos de una misma familia; p. ej., am-, en amado, amable, amigo, etc.
10. m. Quím. Agrupamiento de átomos que interviene como una unidad en un compuesto químico y pasa inalterado de unas combinaciones a otras.

Por favor. Por favor. Que se callen ya. A Esperanza Aguirre un zapato en la boca. Ya. A Rajoy otro. Por favor que se callen. Que se vayan. Que paren de decir estupideces tales como que Ahora Madrid constituye una formación radical que incita al odio. Quien tenía que dimitir por patoso e inconsciente ya lo ha hecho. Ya ha demostrado mucho más que cualquier componente del PP.

Radical. Tienen la cara dura de acusar a una oposición mil veces más digna que todos ellos de radical. Pues bien, si esto supone ir en contra de su actitud reaccionaria yo me sumo a esa radicalidad.

Radical. Radical. Radical. Gastarán la palabra en su esfuerzo por infundir temor a las mentes débiles de las que siempre se han aprovechado. Radical. Como si fuese algo ajeno a ellos. Porque "reformar" (por no decir deformar) la sanidad pública hasta hacer de ella una institución lo más precaria posible, no es radical. Desahuciar sin miramientos, con todo el dolor del corazón de Cristina Ciufuentes y sus dulces brigadas antidisturbios, y mirar hacia otro lado de los suicidios y el dolor que ello a provocado, no es radical. Frivolizar a cerca de la Memoria Histórica, de los enfermos de Hepatitis C. Mangonear y robar a los ciudadanos. Burlarse de los estudiantes que luchan cada día por el futuro con el que siempre han soñado haciendo de su educación un puro trámite. Eso NO ES RADICAL. Es gobernar COMO DIOS MANDA.





sábado, 13 de junio de 2015

A[sumo]

Asumo tus pupilas. Y tus labios. También.
Asumo que me arañen tus miradas desde lejos. Tu silencio, repleto de todo lo que no te atreves a decir.

Asumo todo lo que creía no querer.
               Todo lo que quería no creer.
Lo asumo.

La distancia, las horas, las ganas...
El punto de no retorno al que tengo tanto miedo de llegar.

Asumo todo lo que escribo,  lo que dije y lo que ha quedado por hacer.

Y de tanto asumir, me sumo. Me estoy sumiendo en aquel lugar de donde no se vuelve.

domingo, 7 de junio de 2015

Una Historia.

Todos tenemos Una Historia. Una Historia nunca la contamos en voz alta. Tan solo la conocemos nosotros y quien nos vio vivirla. Está cosida con hilo transparente. En la piel.  Una Historia se cuenta sola en todo lo que hacemos. En cómo lo hacemos. En el modo en que te levantas y te diriges a la puerta. En la forma en que me miras antes de girar el pomo. Es difícil darse cuenta, pero una vez la percibes, resulta imposible obviar la narrativa de los gestos. Cómo caminas por la calle. La forma en que ladeas ligeramente la cabeza al escuchar ciertas palabras. El cómo, cuando y por qué de tus sonrisas.

Una Historia siempre está ahí. Diciéndose a gritos. Creo que es porque tiene miedo de que la olviden. Cuando Una Historia está cosida a tí, sus gritos solo los escucha quien tiene oídos en el alma. Quien se merece poder verla. Pero de llegar a caer en el olvido, corre el peligro de volverse a repetir, y si esto sucediera la podría ver cualquiera. Por eso Una Historia está bien donde está. No en el olvido. Ni en el pasado. En cada día. Aunque nosotros la mayor parte del tiempo no nos queramos dar cuenta.




                                                 

sábado, 6 de junio de 2015

Le dijo aquel día.

Querrías girarte y ver la cara de imbécil que tengo nada más despertarme. Y lo primero que haría yo es gruñir,  porque eso es lo que hago cuando alguien me despierta antes de mi hora. Te deleitarías con mis ojos llenos de legañas y con lo mal que me puede llegar a oler el aliento algunas mañanas.

Yo quiero ver tu cara de imbécil matutina. Y me importa un carajo si te huele el aliento. Quiero mirar cómo te tambaleas hasta el baño frotándote los ojos. Y luego, quizás, morderte las orejas y arañarte la espalda. Y entonces tú querrías despeinarme un poco más haciendo cosas que solo pueden conocer las sábanas. Y ver que el sudor no es tan terrible cuando es de buena gana compartido.

También podría decirte que sé cosas de ti que nadie me ha contado. Sé que admiras lo pequeño. Que a tí también te fascina que estemos hechos de los mismos elementos que un vaso de cristal solo que en distinta proporción y estructura. Sé a qué le tienes miedo, y por eso no voy a decirlo. Sé que siempre sabes más de lo que dices. Que puedes parecer calmado incluso aunque por dentro estés ardiendo. Sé que con si quiera mirarte, ya te había visto. Y quiero saber más aunque ya sepa todo eso.


jueves, 4 de junio de 2015

De nuevo.

Ya no sabía. Simplemente, no sabía. Nada. Daba un paso, y después todos los demás. Cada vez más deprisa. Sin pensar. Quería llegar al filo del mundo. Sin mirar atrás. Ni a los lados. Ni al cielo. Tan solo llegar y ver qué pasaba.

Ya no sabía ni quería saber nada. Era mejor así, desde cero. Redescubrirlo todo otra vez. Sentir la vibración de la inquietud por aprender. Saborear con los ojos cerrados las palabras nuevas y admirar con la boca abierta los colores nuevos. Gritar a pleno pulmón y que las montañas le explicasen lo que era un eco.

Quería desdibujar toda experiencia y sembrar la euforia de las primeras veces. Había elegido hacer lo posible por nacer de nuevo. Y así lo hizo. Le bastó con dar un paso, y después, todos los demás vinieron.

Imagen: Sonido antiguo. Paul Klee

lunes, 1 de junio de 2015

Todas las estrellas.

Sabía que había llegado a ese límite enfermizo por el que todos hemos paseado alguna vez. Pero no le importaba. Había elegido ese camino tanto como el camino la había elegido a ella. Aquel día en que se giró a preguntarle se cayeron todas las estrellas del cielo, y entre tanta luz ya era tarde para esconderse. Tarde para evitar quemarse. Quizá era eso; el día que empezó todo, ya era tarde.

Ahora, cada vez que lo pensaba se desvelaba su lado más destructivo. Le echaba tanto de menos, que quería que todo a su alrededor saliese ardiendo. No es que se hubiese llevado su felicidad. Era lo suficiente inteligente como para seguir disfrutando de las cosas buenas de todos los días. Pero había momentos en que no podía evitar que la bestia que llevaba dentro despertarse y se abriese camino con sus garras desde lo más profundo de su pecho. Y quería gritar. Y que el mundo se apagase por uno o dos segundos.

Sí, aquel día todas las estrellas se cayeron. Pero ese no es problema para quien es capaz de encontrar entre los estambres de una flor el universo.

viernes, 29 de mayo de 2015

Reanimation

Te levantas un sábado a las seis de la mañana tras una noche de dudoso descanso. Lo primero que piensas: "¿por qué dije que sí? Ahora no puedo echarme atrás. No puedo dejarlas tiradas. Pero quiero dormir..." Te levantas y mientras desayunas empiezas a convencerte: " Te vendrá bien. Vas a disfrutarlo. Y así dejas de pensar en todo eso... Además, nunca has estado en Valencia. Sólo espero que no me inflen a goles... cinco años sin entrenar..."

Pero en cuanto te metes en el agua lo ves claro. Estás donde tienes que estar. Has vuelto, aunque sólo sea por dos días. De pronto te ves bajo el larguero haciendo una retrospectiva de tus años en el agua. Mientras tus compañeras suben a atacar lo entiendes todo. Mientras juegas un partido amistoso, sin tensiones excesivas y sin darle importancia al marcador, recuerdas las antiguas derrotas, la rabia, las victorias... y ves que todas eran igual de necesarias e igual de adictivas. Las veces que perdiste fue totalmente necesario que así fuera, para que ahora con 22 años puedas apreciar la calma y la visión que te dan la experiencia. Los puntos a los que debes dirigir tus energías. Todo lo que ha cambiado a mejor sin que te dieras ni cuenta. Me he dado cuenta de lo terrible que puede ser algunas veces llenarse de presente. Porque hubo tantas batallas en que cometimos ese error. Obcecadas una semana entera (o más) en lo mal que habíamos jugado el domingo anterior. Sin caer en la cuenta que la derrota está ahí para detectar y no volver a cometer el error. Que nunca te han vencido del todo si eres capaz de no perder la cabeza por una "cagada" puntual. Siempre y cuando aprendas de ello, si la lías parda dando un mal pase, bien liada está. Es el darle más importancia de la que realmente tiene lo que te hace perderte.

Sales del agua tras el penúltimo partido. Agotada. Te duelen todas las articulaciones. Te escuecen los ojos por el cloro. La cara roja y ligeramente hinchada. Pero te da igual. Porque por mucho que te quejes en el vestuario, tu vocecilla interior te susurra "anda ya, si sabes que te encanta". Son esas molestias que te hacen sentir que has cumplido. Y que, por supuesto, también echas rabiosamente de menos. Salís, dais mil vueltas, cenáis. Y de lo cansada que estas te bastan un par de tercios para pillar el puntillo. Risas. Y a dormir.  Domingo. Último partido. A casa. Qué fugaz parece todo cuando te bajas del coche. Pero de camino a casa te invade la gratitud. Y le das las gracias desde tu pecho a lo que fuese que te llevase a empezar con el waterpolo hace ya 17 años. Agradeces que tu visión del mundo, de la vida y de casi todas las cosas haya sido en gran parte forjada por una disciplina como esa. Agradeces ser quien eres gracias a ese deporte que te dio tanto, aunque a veces llegases a pensar que te lo estaba quitando. Y te llenas de un orgullo inmesurable al ver que, a pesar de todo, tu corazón puede seguir bombeando esa pasión por cada vena de tu cuerpo.








lunes, 25 de mayo de 2015

Up in flames.

Acabará en fuego.
Como acaba todo lo que te remueve por dentro.
Como termina todo lo que el instinto comienza.
Terminará ardiendo.
Atento.
Las llamas no siempre son un mal presagio.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Necesidad.

Todo el mundo debería hacer lo que verdaderamente le gusta. Y no dejarlo nunca. Sentir la libertad que proporciona. Libertad de ser quien realmente eres. Una y otra, y otra vez.  Sin necesidad de fijarse un objetivo que te presione en exceso. Simplemente dejarte llevar por el instinto y hacerlo. Todo el mundo debería poder dejar surgir lo que lleva dentro. No se reduce a hacer lo que te gusta porque quieres, sino porque lo necesitas. Porque las veinticuatro horas del día tu ser te lo pide a gritos. Y, de verdad, esa voz no hay quien la calle. Ni ese impulso quien lo pare. Todo el mundo debería ser capaz de mirar en su interior y saber reconocerlo. Y no tenerle miedo.  Decía Francis Bacon ,  "La creación es como el amor, no puedes hacer nada contra ella." Ojalá todo el mundo pudiese verlo.



miércoles, 13 de mayo de 2015

Hay un lugar en el mundo.

Hay un lugar en el mundo que es nuestro. De tí. De mí. Para tí. Para mí.
Hay un lugar en el mundo que es nuestro. En el que tú no estás. Ni yo tampoco.
Hay un lugar en el mundo que es nuestro. Ni aquí. Ni allí.
En tí y en mí.

Hay un lugar en el mundo que es eterno aunque solo dura un segundo.
Es de todos los colores. De todos los olores. De todos los sonidos.
Es de agua y de metal. De amapolas y suspiros.
Donde estando el mundo del revés, está todo en su sitio.

Hay un lugar en el mundo que es nuestro.
Que no está en los mapas.
Ni escrito en los libros.
Ni aquí. Ni allí.
Ni en ningún sitio.

miércoles, 6 de mayo de 2015

No tengas miedo.

"No tengas miedo". Creo que es lo más bonito que me han dicho en estos últimos meses. "No tengas miedo, Isabel". El por qué o a qué es lo de menos. Simplemente reconforta.

Y no suelo tenerlo. Pero cuando aparece me inunda los pulmones. Como el agua al ahogarte.

Es increíble la facilidad con que olvidamos lo vulnerables que somos y lo mucho que nos asombra redescubrirlo cada vez. Y si tememos algo, en realidad es eso. Que la herida llegue al hueso y lo deje al descubierto. Que todo el mundo pueda verlo. El sangrar no nos duele tanto como el hecho de sabernos indefensos y que haya alguien mirando.

Pero no todo el que te mira te ve. Por eso no hay que tener miedo. Da igual la cantidad de ojos que haya posados en tí, porque pocos van a ser los que sepan qué tienes dentro. Y éstos no disfrutarán de la caída. Intentarán evitarla.

Porque si los ojos que te miran son los adecuados, el temor es lo de menos.



                        



lunes, 4 de mayo de 2015

Rojo.

Si el sonido pudiese tatuarse, yo me tatuaría el que hace el cable del tren al entrar en la estación. No sé. Me pierde ese sonido. Me lleva a otro lugar. A muchos lugares. Uno distinto cada vez. Depende del color que tenga dentro cuando lo escucho. Si pudiese tatuarme un sonido, sería ese.

sábado, 2 de mayo de 2015

Té.

Como un león en una jaula. De la cama a la cocina. Un té. Quema. Aún quema. Sobre la cama otra vez. Un lienzo en blanco. Y como ella escribió una vez: agua. Agua por todas partes. Lo entiendo ahora. Hoy. Antes no. Tenía que ser hoy, que el sol no brilla mucho. Después de la cerveza y el vino.

Un té. Y un lienzo en blanco. Que quema. Aún quema.

miércoles, 29 de abril de 2015

The more it hurts like hell, the more it feels like heaven.

Estamos vivos. Y nos gusta sentirlo. En la práctica de cualquier disciplina, cuanto más difícil es alcanzar un objetivo, más disfrutamos el proceso. Es algo masoca, pero nos hace respirar mejor. Una pierna nunca está lo suficientemente alta. Un equilibrio nunca es lo suficientemente largo. Un cuadro nunca está del todo terminado. Queremos más. Vivimos del esfuerzo. Bebemos de él. Y nos encanta.

Hay un tipo de dolor en ciertos sacrificios que cuanto más nos duele más nos hace sentir como en el cielo. Adoramos que la sangre se altere en nuestras venas. Nos gusta esa faceta oscura de los seres que a primera vista son pura luz. El frío del acero y el calor de la carne humana. La demora bien medida antes de alcanzar el placer. Somos adictos a ese sufrimiento que nos promete que lo que viene a continuación lo merece por completo. Y con esa promesa nos lanzamos al vacío. Siempre queremos más para no olvidar que aún seguimos vivos.

martes, 28 de abril de 2015

Por las macetas que puedan caer del cielo.

Todo tiene sentido porque un día voy a morirme. Porque soy perfectamente consciente de que un día voy a morirme. Suena algo oscuro, sí, pero todo se reduce a eso. El sentido de la vida es la muerte. Y no hay que tener miedo a reconocerlo. Es más, no hay nada más liberador que aceptarlo. Si buscas un buen motivo para lo que sea, no tienes más que recordarlo. Todo lo que no has hecho hasta ahora por miedos estúpidos, por inseguridades ridículas. Hazlo. Porque nunca es un buen momento. Porque nunca se está preparado. Hazlo. No eres eterno. Y aunque parezca mentira, aunque "eso a tí no te va a pasar", mañana podrías resbalarte en el baño. O podría caerte una maceta en la cabeza. Y tú estás ahí quieto. Porque tienes miedo. No te has parado a pensar lo absurdo que es no intentarlo. Haz lo que sientas. Haz lo que te guste. Haz lo que quieras. Si tienes la oportunidad, o la oportunidad de fabricar tu oportunidad, hazlo.

Que todos los días sean uno de esos en que piensas "a tomar por culo", y te lanzas. Y gritas. Y corres. Y no sólo lo sueñas, sino que lo haces. Por las macetas que puedan caer del cielo.

"Did you say it? [...] Make a plan. Set a goal. Work toward it. But every now and then, look around, drink it in, 'cause this is it, it might all be gone tomorrow."

martes, 21 de abril de 2015

Días bucle.

Son extraños. Los días bucle. Empiezan con el cielo lleno de nubes. Y luego se despejan. Pero eso es porque las nubes se han metido en tu cabeza. No estás ni triste ni alegre. No estás. No ves bien. Porque las nubes no te dejan. Sabes que algo va a pasar más tarde o más temprano. Una explosión. Un movimiento que de pronto te dejará sin aliento. Pero no alcanzas a ver cuando.
Son días extraños. No pasa nada. Pero tus sentidos se mantienen a la expectativa. Porque lo saben. Saben que se mueve algo. Tu cabeza gira todo el rato en torno a esa idea. Los días bucle.
Van y vienen. No son dañinos. Pero tampoco te llevan a ningún lugar. Y te hacen sentir que el sitio en el que estás es muy extraño.
Si luchas contra ellos es peor. Porque las nubes se ennegrecen y se desata una tormenta. Y a nadie nos gusta que se nos moje el alma.
Los días bucle.

Fotografía: Dan Mountford.

lunes, 20 de abril de 2015

Peter Pan.

"Fue una suerte que no se diese cuenta, porque en caso contrario habría perdido la fe en su poder de volar; y es que, en el momento en que dudáis de que podéis volar, perdéis para siempre la capacidad de hacerlo. Ésa es la razón de que los pájaros vuelen, y si nosotros no podemos es simplemente porque ellos tienen una fe total, porque tener fe es como tener alas."

Peter Pan en los Jardines de Kensington. James M. Barrie.

domingo, 19 de abril de 2015

Nar.

Estoy segura de que no soy la única que más de una vez se ha imaginado recogiendo un premio y dedicando el más maravilloso discurso de agradecimiento. Sin moverme de mi cuarto yo he pasado por los Oscar, los Goya, los Grammy y y hasta los Globos de Oro. He imaginado mil veces a quién recordaría en ese momento de victoria, siendo el vestido lo de menos. Pero ahora mismo me doy cuenta de que no necesito ganar un premio para dar las gracias a aquellos que han hecho que hoy esté aquí, sentada en mi cama siendo quien soy. Así que he decidido que quizá este rincón  de la nube es el sitio adecuado para mi discurso de agradecimiento, compartiendolo así con mis millones de fans.

Gracias a Ma. Luz, José María y Carmina por enseñarme a sumar, restar, multiplicar y dividir, a conjugar los verbos y que los jugos gástricos son "unos ácidos muy poderosos".
Gracias a Ma Ángeles por enseñarme a querer y sentir la música.
A David Caballero por regalarme su Waterpolo, por gritarme en el momento justo y por recompensar mi esfuerzo.
Al waterpolo en sí, por darme tantos momentos. Por el griterío, el dolor, las lágrimas, las sonrisas. Por darme motivos para sentirme orgullosa.
A Cyn, por llamarme "soberbia" cuando fue necesario y por jerarquizar en el momento adecuado.
A Daniela. Por ser mi hermana desde hace más de 20 años. Por mirarme y verme. Por reírse de mis chistes malos cuando nadie más los pillaba. Por "los condimentos". Por la Botica de la Abuela. Por "Isa" "¿Qué?" "¿Te puedo dar la espalda?".
A mis "Mitocondrias" por aquella noche sorpresa. Por los seis años de instituto. Por " Mi limón mi limonero".
A 4° B. Por  "No se lo des!! No se lo des!!" "..." "BOOM!". Por el amigo invisible. Por "Miiiiiiiira, rebota en el techo y hace bolitas!!" Por quitarme los prejuicios hacia Barbara y Natalia. Bonitas.
A 1° de bachillerato, por los ataques de risa que acaban con una visita a jefatura de estudios. Por los amores imposibles, los Ferrari de juguete y las piruletas con forma de corazón. Por Italia.
A 2° de bachillerato. Por la histeria colectiva en los exámenes de Mates, por la ley de Maxwell de la mano derecha, por el ADN y los guisantes de Mendel. Por enseñarme el que no era mi camino.
A Elena Cerro. Por su fuerza. Siempre. Por ser de mi planeta. Por los chacras.  Por el kunda línea waking o comocojonesseescriba. Por "Estoy segura de que quepo en esa tuba". Por "Imagüaque! Imagüaqueño!!". Y por todo lo que no sé ni como escribir.
A Dani Cañadas. Por las tardes de cine y por todo lo demás.
A la danza. Por hacer girar mi mundo.
A los Bodegas, por toda la alegría que me dan cuando no me hago "un Isa".
A Almudena de Grado, por inspirarme con sus textos.
A Barbara Delgado. Por "Osezno, taza o tanque?". Por llamarme "osezno". Porque sí.
A Ana, Lucas, Cachorro y Chapatorra por lo pesados. Por elegir Aranjuez y no Ciu. Por el Eroski. Por el chino, la china y su bebé. Por la esquina de la muerte. Por "Isabel, que te calles". Por los "ataules," los "comentalistas" y la blurst cola. Por resumir pelis de 3 horas en 5 minutos. Por matarme de risa.
A tí, por si estás leyendo esto como buen "stalker" y has llegado hasta aquí. Porque crees en fantasmas. Porque me has descolocado, pero sé que estás lleno de flores aunque no parezcas darte cuenta. Porque las criaturas como tú (sí, tú) no se encuentran en todas partes. Porque mejor me callo y ya te digo el resto cuando tengas el valor de preguntármelo.
A mi Aquelarre. Porque somos tres brujas pirujas.
A Jerónimo. Por recordarme quién soy cuando me ve perdida.
A mis padres y mi familia por descontado.

Aquellos que no la merecen jamás podrán dominarla.

Nunca será tarde para levantarse y sonreir. Aunque a veces cueste, merece la pena el esfuerzo. Antes de que termine el día tienes que decirle al mundo que tus sueños son tuyos, y qué tú decides cómo recorrer el camino que te lleva hasta ellos. Sin miedo; siempre sin miedo. Antes de olvidar quién eres, recuerda que lo más probable es que aún no lo sepas, y que hay pocas cosas tan bonitas como descubrirlo.
Lucha sin pensar que podrían llegar a vencerte. Por lo que es tuyo, por lo que es de todos, por lo que será de los que vengan. Lucha por los que fueron y lucharon por tí y por el resto. Aguanta sentado, de pié o tumbado en la tierra, creando ante aquellos que lo destruyen todo.

sábado, 18 de abril de 2015

"I'll beat on the beast in you."

Todos tenemos una canción predilecta que grita lo que nosotros no nos atrevemos a decir en voz alta. Escuchamos las estrofas una y otra vez. Las berreamos a pleno pulmón en la intimidad de nuestro cuarto cuando nadie nos mira, como si así fuésemos a redimir la culpa por no saber afrontar lo que sentimos y decirlo en el momento, el lugar y a la persona adecuados. Lo repetimos como un mantra, creyendo que así llegará a los oídos de quien quisiéramos que lo escuchase. Lo garabateamos en libretas, lo silbamos por los pasillos... y al final, no decir lo que sentimos a menudo nos conduce a sentir lo que perdemos.